viernes, 20 de agosto de 2021

Cuidado de los Caballos

 Los caballos son animales grandes, fuertes y resistentes que pueden actuar como grandes compañeros si les das los cuidados que necesitan, ya que requieren de un cuidado y mantenimiento constante. Aunque pueda parecer menos sociable que otros animales, como por ejemplo un perro, los caballos son animales sociales que requieren atención, interacción con las personas y actividades para evitar el aburrimiento.


Cuidar un caballo no es una tarea sencilla. Mantener un caballo implica un compromiso en dedicación de tiempo y dinero. Para empezar, el caballo necesita un lugar para vivir adecuado y un área de ejercicio y ambas zonas requerirán de una limpieza regular. Los cuidados básicos del caballo implican la alimentación diaria, ejercicio diario, y atención médica con regularidad para vacunar, colocar herraduras y tratar enfermedades.


Sí, a primera vista, cuidar un caballo parece una tarea dura, pero una vez se conocen sus atenciones, conseguiremos un animal con buena salud y un buen compañero de aventuras con quien podremos salir a dar relajados paseos por la montaña o divertidas galopadas por senderos.


Las tareas de limpieza, alimentación y ejercicio que requiere el animal se pueden vivir como un suplicio o como una manera de pasar más tiempo con tu compañero... todo dependerá de cuanto te guste este animal.


A continuación daremos algunas indicaciones básicas sobre cómo cuidar un caballo, pero hay que tener en cuenta que existen libros enteros que hablan sobre cada una de las secciones aquí expuestas. Toma este manual como guía inicial para cuidar tu caballo.


El hábitat del caballo

Como es obvio, necesitarás habilitar algún tipo de refujio en el que tu caballo pueda descansar y protegerse del sol, el frío, el viento y la lluvia. El lugar escogido puede ser un granero, un establo de caballos, una zona arbolada o una cobertura de sombra sencilla dependiendo del clima concreto de tu región. Si el lugar escogido es una cuadra, debemos asegurarnos de que tendrá unas medidas mínimas para que el animal pueda moverse con suficiente libertad, generalmente, un lugar de 3x3 metros.


Las cercas deben estar en buenas condiciones y trata de evitar los alambres ya que los caballos pueden herirse con las puas y los remates finales. Las puertas deben ser seguras y, a menudo es una buena idea usar una cadena para mantenerlos cerrados, ya que algunos caballos aprenden a abrirlas.


Es importante revisar las zonas de pasto por las que se mueve tu caballo para eliminar hiervas y plantas tóxicas o venenosas para el animal. Si el suelo de la cuadra es de arena o puede ensuciarse con los escrementos del animal, será necesario disponer de un comedero y bebedero para mantener los alimentos fuera de la tierra. Esto reducirá al mínimo la ingestión de arena, que puede llevar al animal a sufrir los conocidos cólicos equinos.


La alimentación del caballo

Los caballos deben tener un suministro constante de agua fresca del que puedan disponer cuando quieran ya que beben entre 15 y 35 litros de agua al día. Únicamente se restringirá el libre acceso al agua cuando el animal acaba de hacer mucho ejercicio, en ese caso, se debe ir suministrando el agua en pequeñas cantidades de manera frecuente hasta que el animal se recupere. Un caballo que no beben suficiente agua al día, son más propensos a sufrir cólicos.


Los caballos son animales de pastoreo, lo que quiere decir que están acostumbrados a comer pequeñas cantidades de comida durante todo el día. A pesar de que lo ideal es hacerlo con más frecuencia, como norma general y por razones prácticas  la gente alimenta a los caballos 2 o 3 veces al día, en ese caso, es mejor que siempre se haga a la mismas horas.


El componente principal de la dieta de un caballo es forraje o heno, a no ser que tu caballo está en una zona suficientemente amplia con grandes cantidades de pasto verde, en cuyo caso no será necesario suministrarle la comida. La cantidad y el tipo de heno para alimentar a tu caballo dependerá de su tamaño y de la cantidad de ejercicio que éste realice al día, pero si necesitas una referencia, como norma general se suelen dar 1kg de alimento por cada 45kg de peso del animal, así si nuestro caballo pesa 450Kg, deberá tomar unos 10kg de alimento dividido entre las 2 o 3 tomas que haga al día.


Ten cuidado de no alimentar a tu caballo con un heno con alto contenido en proteínas, ya que puede aparecer problemas de pezuñas si el animal no hace suficiente ejercicio al día. Es frecuente realizar mezclas con diferentes tipos de heno para lograr una dieta equilibrada, por ejemplo, una mezcla de heno de hierba y heno rico en calorías como la alfalfa.


Los alimentos como la avena u otros alimentos ricos en glucosa como la remolacha o el maíz, son alimentos demasiado energéticos lo que harán que tu caballo esté muy nervioso, por ese motivo no se recomienda utilizarlos en la dieta diaria. Existen en el mercado preparados industriales que proporcionan una mejor nutrición y no son tan energéticos como los mencionados anteriormente. Estos preparados tienen instrucciones para saber la cantidad de alimento a suministrar a tu caballo, sin embargo, es recomendable hablar con tu veterinario para que te vaya guiando en la cantidad de granos que suministrarás de acuerdo a la cantidad de ejercicio que el caballo realiza. Puedes añadir aceite de maíz al grano si quieres que tu caballo gane algo de peso. También existen diferentes suplementos nutricionales para tu caballo diseñados para fortalecer el pelaje, las articulaciones o los cascos del animal entre otros.


No alimentes a un caballo directamente antes o después de hacer ejercicio, ya que puede dar lugar a molestias y problemas con la digestión.


Por último, y no por ello menos importante, el caballo necesita un aporte de sales minerales que no recibe ni del agua ni de la comida. Para aportar estas sales minerales existen unas piedras de sal que puedes poner junto a la comida de tu caballo.


Cuidar el pelaje y los cascos de tu caballo

Los caballos deben ser cepillados regularmente para mantener su pelaje en buenas condiciones. Puedes aprovechar el cepillado para revisar la piel del animal y detectar posibles cortes, garrapatas y su salud en general. Recuerda también revisar los cascos del caballo por si hay piedras clavadas en las ranuras o en la parte inferior del casco.


Si la parte inferior de la pezuña aparece blanca y pastosa en zonas, es probable que tu caballo tenga un hongo, esto suele pasar si el animal pasa mucho tiempo con las pezuñas en el agua o el barro. El hongo usualmente desaparece si el caballo se traslada a un lugar seco, pero a veces necesita ser tratado con medicamentos antifúngicos.


El ejercicio es necesario para tu caballo

Ofrecer una cantidad de ejercicio suficiente es uno de los aspectos fundamentales al cuidar un caballo. El ejercicio le ayudará a mantener fuertes sus músculos, te permite crear vínculos de confianza con él, lo relaja y mantiene feliz y si se ejercita de manera correcta, mantendrá tu caballo en un estado de salud óptimo. Un caballo que tiene falta de ejercicio se puede volver incontrolable, nervioso, asustadizo y además tendrá más probabilidades de enfermar.


La cantidad de ejercicio que tu caballo debe realizar dependerá de su edad, raza, alimentación... En general y como mínimo, todos los caballos necesitan hacer ejercicio una hora unas cuatro veces por semana, pero si tienes dudas, consúltalo con tu veterinario. Es posible que por razones de trabajo no puedas dedicar ese tiempo a tu caballo, en ese caso, necesitarás contratar a alguien para que lo haga por ti. El ejercitar demasiado a un caballo tampoco será bueno para él. Cada semana, necesitará al menos un día de descanso.


Debes empezar la sesión de ejercicios con un calentamiento suave, del mismo modo que los humanos necesitamos calentar los músculos para hacer deporte, no debes hacer saltar un seto a tu caballo si no ha calentado o podría lesionarse. El calentamiento puede consistir en empezar con un paseo tranquilo de unos 10 o 15 minutos y durante este tiempo, ves haciendo giros a derecha e izquierda para que el animal pueda calentar el cuello. Pasado ese tiempo, podrás pasar al trote haciendo varios ochos y circulos si estás en una zona con espacio suficiente. Por último, el animal ya estará preparado para el galope... disfruta galopando con tu caballo y siente la fuerza y vigorosidad que desprende. Para terminar tu sesión de ejercicio, deberás volver al paso para dar tiempo a sus músculos a relajarse y enfriarse.


La mejor manera de acabar el ejercicio será con un gratificante baño, ya que, después de la sesión de ejercicios estará sudoroso y sucio.

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